Además de buen profesor, Alfredo era un hombre sumamente paciente, y lo demostraba en cada clase, donde tenía la dificil tarea de enseñarle a más de un pica-piedras - dicho esto literalmente. Aunque lo cierto es que también tuvo buenos alumnos, hay que reconocer.
Entrega de premios / fin de temporada '87 u '88.
Quizás ninguno de estos/as principiantes tenistas se haya destacado luego a un súper elevado nivel, pero al menos todos habrán aprendido muchísimo durante aquellos sábados sobre el polvo de ladrillo, lo cual serviría para luego poder jugar a cualquier cosa con raqueta o paleta, sin pasar demasiada vergüenza.
En definitiva, eso mismo ocurrió con todos los demás deportes, nada menos.
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